Una empresa de la familia Cuiņa construye la nueva terminal de Heathrow
18-09-2011
Inasus, compañía que dirige Eladio Cuiña, logra una contrato de 20 millones de euros concedido por la UTE de Ferrovial Agroman y Laing O´Rourke, adjudicatarias del proyecto.
 
L. PIÑERO - VIGO
La empresa Inasus, perteneciente al grupo empresarial Aurela, controlado por la familia lalinense Cuiña, será la responsable de la construcción de la fachada de la nueva terminal internacional del aeropuerto londinense de Heathrow. El contrato para la realización de esa obra ha sido concedido a esta firma por la UTE constituida por Ferrovial Agroman y Laing O´Rourke. La actuación de la de la firma que dirige Eladio Cuiña tiene un presupuesto de 20 millones de euros y un periodo de ejecución de un año.
Inasus es una empresa especializada en el diseño, proyección, realización y ejecución en obra de fachadas estructurales y especiales, sector en el que tiene una experiencia de 40 años.
El nuevo edificio, en el que Inasus se encargará de construir las fachadas, reemplazará a la vieja Terminal 2 y al edificio Queens Building, construidos en los años 50, tendrá una capacidad de 20 millones de pasajeros anuales y contará con un innovador diseño que permitirá reducir en un 40% las emisiones de CO2. 
Heathrow, que en 2008 inauguró la nueva Terminal 5, se convertirá de esta manera en uno de los aeropuertos más modernos y sostenibles de Europa.
El proyecto de la T2A incluye el diseño y la construcción del nuevo edificio, las plataformas para estacionamiento de aeronaves, la conexión con el edificio satélite T2B, la carretera de acceso, una nueva estación de producción de frío y todos los servicios afectados.
 
Reforma de aeropuerto
 
La nueva Terminal T2A forma parte del plan global de desarrollo y transformación del aeropuerto de Heathrow para el año 2020. El programa de inversiones del aeropuerto londinense permitirá que 70% de los viajeros utilicen terminales nuevas en 2013, mientras que el 30% restante pasarán por la T1, T3 y T4, que están siendo reformadas por completo.
Una de las características principales de la nueva infraestructura, en la que Inasus se encargará de la construcción de las fachadas, es que cumple los más exigentes criterios de sostenibilidad, por lo que se convierte en la primera terminal de nueva generación verde de Europa. Para conseguir este objetivo, el diseño se ha cimentado en cuatro pilares: sostenibilidad (mediante la reducción de la huella de carbono de un 40% respecto de la terminal que sustituye); versatilidad; funcionalidad y minimización en las operaciones aeroportuarias durante la fase de construcción.
Con el objetivo de reducir las emisiones, entre otras instalaciones, se ha concebido un centro de energía eficiente, en las inmediaciones del Terminal, abastecido por energía renovable. Este centro regula la climatización del edificio, lo que permite obtener unas prestaciones óptimas, tanto en confort como en eficiencia energética.
El sistema que Inasus empleará en Hearthrow tiene una alta complejidad. La obra consiste en la construcción de la envolvente principal del edificio, que será un muro cortina de 22 metros de altura que se sostendrá descolgado desde la cubierta, transmitiendo el empuje del viento hacia los pilares separados por una distancia de 18 metros entre ellos.
El sistema diseñado tendrá que soportar además movimientos verticales de la estructura –de hasta 38 milímetros– y equilibrar problemas torsinonales, sin contar para ello con uniones fijas a las estructuras del edificio. La fachada contará también con elementos exteriores de sombreamiento a base de parasoles extrusionados de 1,2 metros y pantallas para evitar el reflejo de los radares de la torre de control.

Fuente: Faro de Vigo
Inasus, la pyme gallega que recubre edificios singulares
28-08-2011
Lalín es un pueblo de Pontevedra de 10.000 habitantes. Allí las grandes constructoras no proyectan edificios singulares, no abundan las infraestructuras mastodónticas ni hay rascacielos de 250 metros, pero algo tiene que ver la localidad gallega con la vanguardia arquitectónica. De Lalín es la pyme Inasus, una firma de 120 trabajadores y 60 subcontratados que ha diseñado y construido fachadas como la del rascacielos madrileño de Caja Madrid o la de la terminal 4 de Barajas. La ciudad financiera del Banco Santander (Boadilla del Monte, Madrid) o la Ciudad de la Cultura de Santiago de Compostela también están vestidas por fachadas de Inasus.
La compañía factura anualmente unos 26 millones y obtiene beneficios cercanos a los 1,3 millones. "Antes de la crisis nos centrábamos en el mercado español, del que obteníamos el 90% de los ingresos; ahora el 70% viene de fuera", explica Alberto Cuiña, adjunto a la dirección. Inasus prepara proyectos en México, Francia y Suiza, mientras se ocupa de la fachada de la terminal 2 del aeropuerto de Heathrow, en Londres, que firma el arquitecto Norman Foster. Para tal encargo, realizado por Ferrovial, Inasus creó una filial británica. Un primer paso hacia la internacionalización. Ese recubrimiento, que debe ser capaz de soportar la explosión de un coche bomba con 100 kilogramos de dinamita, tiene un presupuesto de 20 millones.
Aunque no se rechazan pedidos para edificios más modestos, indica Cuiña, su actividad está enfocada hacia las grandes edificaciones. Por eso se atreve con la comercialización de una fachada ecológica, desarrollada en 20 meses gracias a un proyecto de I+D en el que se han invertido 300.000 euros, subvencionado en un 40% por la Xunta de Galicia.
Con ese recubrimiento, que puede costar entre 300 y 1.000 euros por metro cuadrado, Cuiña dice que se paga un 40% menos en energía. Compuesta por vidrio fotovoltaico y aluminio reciclado, ahorra hasta un 30% en electricidad gracias a la energía solar. Adaptable a cualquier superficie, está lista para su instalación. Inasus ya incluye este tipo de fachada en una decena de proyectos.

Los tres Cuiña en un garaje
Inasus fue fundada en 1970 por los tres hermanos Cuiña. Xosé, que se convertiría en el número dos del Gobierno gallego de Manuel Fraga en los noventa, abandonó la empresa para dedicarse a la política.
 
Con otros tres empleados, los Cuiña comenzaron a dedicarse a la carpintería del aluminio en un garaje. En los ochenta la empresa se fijó en las fachadas, lo que acabaría fijando su atención en los edificios singulares.
 
Desde esos inicios hasta que Inasus ha podido arrebatar proyectos a los grandes del sector han pasado 41 años de lucha "en una esquinita de España".

Fuente: Cinco Días